Cuando cambiar tus botas de trekking: señales que no debes ignorar

Cuando cambiar tus botas de trekking: señales que no debes ignorar

Muchos senderistas prolongan la vida de sus botas más allá de lo razonable, ya sea por costumbre o porque no saben exactamente qué buscar. El problema es que unas botas agotadas no solo incomodan: comprometen tu seguridad en el monte. Estas son las señales que indican que ha llegado el momento de renovarlas.

1. La suela ha perdido agarre

Es lo primero en deteriorarse. Observa los tacos: si están redondeados, aplastados o han desaparecido en algunas zonas, la tracción ya no es fiable. En terreno mojado o con piedra suelta, eso puede traducirse en una caída. Si pasas el dedo por la suela y no notas resistencia entre los tacos, la bota ha dado todo lo que podía dar.

2. La entresuela no amortigua

Presiona con el pulgar en la zona central de la suela. Si cede sin resistencia o aparecen grietas horizontales, el material está agotado. Lo notarás también en ruta: más fatiga en rodillas, caderas y planta del pie, incluso en salidas que antes no te suponían ningún esfuerzo.

3. La impermeabilización falla sin remedio

El tratamiento DWR exterior se puede renovar con un reproofer específico. Pero si tras aplicarlo el interior sigue mojándose, la membrana está comprometida y no tiene reparación. Echa agua sobre la bota: si se absorbe y la tela exterior se oscurece en lugar de formar perlas, es momento de actuar.

4. El tobillo ya no está sujeto

Empuja lateralmente la caña de la bota. Si cede sin resistencia, el soporte estructural ha colapsado. En terreno irregular, eso significa mayor riesgo de esguince, especialmente cuando vas cargado.

5. Aparecen rozaduras donde antes no había

Una bota moldeada a tu pie no debería generar ampollas nuevas. Si empieza a hacerlo, es señal de que la estructura interna ha cedido de forma irregular y el pie ya no está bien contenido.

Conclusión: renueva con criterio

Cambiar las botas no es un gasto impulsivo, es parte de preparar bien cada salida. Una bota de trekking de gama media tiene una vida útil de entre 500 y 800 km dependiendo del terreno y el mantenimiento. Si identificas dos o más de estas señales, no esperes a que la suela se separe en mitad de una bajada.

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